Una interesante prueba de velocidad de ciclomontañismo completaron dos guías mendocinos en el cerro Plata esta temporada.

Mariano y “Cacho” en la cumbre del Plata, a las 11 de la mañana.

Mariano y “Cacho” en la cumbre del Plata, a las 11 de la mañana.

Dos guías de alta montaña mendocinos completaron este verano una impresionante prueba del novedoso deporte llamado ciclomontañismo al cubrir en tan sólo 24 horas el trayecto entre la ciudad de Luján y la cumbre del cerro Plata (5.961 m) ida y vuelta en bicicleta -de ruta y de montaña- en la primera etapa, y corriendo o caminando en la segunda.

Se trata de dos profesionales de la montaña egresados de la EPGAMT, Mariano Vázquez, de 36 años y Javier “Cacho” Beiza, de 42. Ambos aventureros dedican su vida a la montaña, son guías en Aconcagua y realizan distintos trabajos en altura durante el resto del año, además de encarar, juntos o en solitario, muy singulares desafíos deportivos.

Luego de un intento que no pudieron concluir el año anterior, en un impasse de sus tareas en Aconcagua en enero Mariano y Cacho pusieron proa a su objetivo y a las 19:30 del salieron desde Luján de Cuyo a bordo de sus bicicletas de ruta rumbo al Cordón del Plata. El trayecto elegido fue la ruta internacional que pasa por Agua de las Avispas. Ya en Potrerillos, donde termina el asfalto y comienza el ripio en la subida a Vallecitos, un amigo en su camioneta los esperaba con las mountain bikes sobre las que continuaron pedaleando hasta los refugios, adonde llegaron a las 00:20.

Mariano Vázquez y Javier “Cacho” Beiza listos para salir en bicicleta desde Luján hasta el Plata.

Mariano Vázquez y Javier “Cacho” Beiza listos para salir en bicicleta desde Luján hasta el Plata.

En el centro de ski dejaron las mountain bikes, mudaron su ropa de ciclismo por la de montaña y a la 1:15 comenzaron a caminar hacia los campamentos. Ante la noticia de la presencia de algo de nieve decidieron llevar crampones, que finalmente no utilizaron pues lograron cumplir el periplo en parte con zapatillas y en parte con botas de trekking.

A las 5:00 arribaron al campo La Hoyada, a buen ritmo y con una luna fantástica que hizo innecesarias las linternas. Recuperaron energías a base de geles, barras de cereales, chocolate y la infaltable Coca Cola (en carreras y distancias largas es útil por el azúcar) y al amanecer pisaron el col Vallecitos-Plata. El objetivo estaba a la vista. Tras recorrer ese largo filo, Mariano y Cacho hicieron cumbre a las 11. Allí permanecieron por una hora y media disfrutando del espectacular día.

A las 12:30 comenzaron el descenso para ganar la zona de los refugios alrededor de las 15:30. En el último trayecto le imprimieron mayor velocidad a la marcha por la intensa lluvia que los acompaño desde Piedra Grande. Dejó de llover y a las 16:15 otra vez con calza, casco y zapatillas de bicicleta emprendieron la bajada en dos ruedas.

Esta vez continuaron en las mountain bikes. En Potrerillos dejaron algo de carga en casa de un amigo y abordaron la ruta asfaltada que los llevó de vuelta a Luján exactamente (y casualmente) a las 19:30, a 24 horas exactas de la partida.

“Hoy podríamos hacerlo en 20 ó 22 horas, el ensayo-error tiene su tiempo” reflexiona Mariano Vázquez en diálogo con CUMBRES. Con el objetivo logrado, es hora de plantearse nuevos desafíos. “Lo hacemos por gusto y placer realmente” señala Mariano, y ya piensa en Aconcagua con dos posibilidades: quebrar el récord establecido en enero de 2015 por el italiano Nico Valsesia desde la playa en Viña del Mar hasta la cumbre, sólo ida en 22 horas 41 minutos; o ida y vuelta, confiados en su sólida experiencia en altura y el conocimiento de los propios límites. “El primero estoy convencido que lo bajamos en dos horas. Para el segundo para mí son 50 horas, ya te lo canto”.

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