Los increíbles ecuatorianos buscarán esta temporada batir el récord en la modalidad speedclimbing por la temible pared Sur de Aconcagua.

Los dos grandes atletas ecuatorianos buscan premio mayor en la pared Sur de Aconcagua.

Los dos grandes atletas ecuatorianos buscan premio mayor en la pared Sur de Aconcagua.

Karl Egloff y Nicolás Miranda son los dos más grandes andinistas de velocidad de Ecuador de la actualidad. Juntos y en forma individual no se cansan de superar todo tipo de récords de ascenso non stop y de carreras de altura en los más diversos rincones del planeta.
En el cerro Aconcagua en particular ambos son poseedores de sendas marcas hasta hoy no superadas. Karl tiene el récord de ascenso non stop por la ruta normal y Nicolás Miranda por la llamada 360°.
Entre los dos se propusieron coronar la cumbre más alta de cada país de Sudamérica y ya comenzaron a lograr objetivos integrantes de tal desafío: En 2016 el tremendo Huascarán (6.655 m), la más alta cima del Perú en 11 horas, 40 kilómetros y 3.500 metros de desnivel positivo; y en julio de 2017 el Chimborazo (6.263 m), la cumbre mayor de Ecuador en 3 horas 59 minutos con un desnivel de 2.050 metros y una distancia de poco más de 18 kilómetros.
Karl por su parte y simultáneamente lleva adelante el proyecto de Seven Summits en velocidad, y ya batió los récords en Kilimanjaro (Tanzania, 5.895 m) en 2014, el ya mencionado Aconcagua (Argentina, 6.962 m) en 2015, y Elbrus (Rusia, 5.642 m) recientemente en 2017.
En el plano en conjunto, este verano Egloff y Miranda buscarán juntos batir la marca actual de Aconcagua nada menos que por la pared Sur, previo paso por el volcán Ojos del Salado, considerada la cumbre más alta de Chile.
Es hora de conocer en primera persona el pensamiento y los proyectos de Karl Egloff y Nicolás Miranda, en un doble diálogo exclusivo que mantuvieron con la revista CUMBRES:
CUMBRES: ¿Qué condiciones particulares tienen las últimas montañas donde estuvieron, el Chimborazo y el Huascarán, respecto de otras donde han realizado también récords o pruebas impresionantes, por caso Aconcagua o Elbrus?
Nicolás Miranda: Chimborazo y Huascarán son frías y muy altas, gran parte del recorrido se lo hace en glaciar y en pendientes de entre 40° de inclinación y 80° en el caso del Huascarán, donde por seguridad utilizamos cuerda todo el tiempo tanto en el ascenso como en el descenso, ya que la ruta tiene muchas grietas y pendientes muy empinadas. No podría comparar con ninguna montaña u objetivo logrado anteriormente, cada montaña es distinta, dependemos mucho de las condiciones climáticas. Todos los días son diferentes y eso hace que cada montaña sea distinta.
Karl Egloff: Huascarán es helada, es donde más frío hemos tenido en los proyectos, cambia el clima muy rápidamente, es muy impredecible. Hay temporadas donde no se puede subir, el año anterior fuimos prácticamente los únicos seres humanos en la cumbre norte. Fue de los proyectos más duros que hemos hecho. Hemos bajado y en vez de felicitarnos fue bendecirnos por poco. Nos quedamos asustados, yo estuve dos semanas sin sentimiento en dos dedos. Nicolás también en una desesperación de decir “ya no voy a bajar de esta, baja tú o déjame aquí”. No se puede comparar con Aconcagua porque es una montaña que prácticamente desde el refugio en adelante estás corriendo sobre el glaciar, que es muy partido, muy agrietado, que en óptimas condiciones es una montaña técnica y ni hablar cuando las condiciones están complejas. Del Aconcagua nunca hablaré de una manera que suene fácil porque es una cuestión de altura. Pero eso es prácticamente todo. Es muy complejo por la altura, pero tienes carretera hasta la cumbre si vas por la vía normal.

Karl Egloff.

Karl Egloff.

C.: ¿Algún sabor especial tuvo el récord en Chimborazo relacionado con superar una prueba tan extrema en la cumbre más alta de su propio país?
N. M.: Sin duda alguna fue muy gratificante imponer una nueva marca de velocidad en el Taita Chimborazo, la montaña más alta del Planeta dese el centro de la Tierra y siendo nuestra montaña y en nuestro país.
K. E.: En Chimborazo hay épocas donde hay mucha piedra, caída de roca todo el tiempo, tienes que esperar que esté nevado, hay otras épocas en cambio que está demasiado nevado. Y la pendiente es de las más empinadas que he visto, casi no te permite correr. Cuando vas como guía con clientes y están cansados tienes que poner la cuerda cortísima porque el peso puede vencerlos hacia atrás. En el récord casi no podíamos mantener un ritmo constante porque de a ratos tratabas de correr, pero era demasiado duro, y caminabas y te helabas inmediatamente. Chimborazo fue un sentimiento hermoso porque es la montaña de nuestro país y felices de que nos dio esa oportunidad porque para nosotros tiene muchísima energía, es una montaña que ha causado muchas muertes, pasas corriendo por un cementerio lo que hace que haya una energía encontrada.
C.: Ambos han experimentado desafíos extremos en forma individual, y últimamente juntos. ¿Cuáles son las diferencias más importantes entre la prueba en solitario y en conjunto tanto en lo deportivo como en lo emocional?
N. M.: En equipo la confianza crece y los objetivos se vuelven más seguros ya que siempre habrá alguien que te motive y en nuestro caso dos miradas distintas del peligro y de cómo leer las rutas montañosas hacen que tengamos más probabilidades de tomar decisiones más acertadas. Con Karl aparte de ser deportistas apasionados por la montaña somos grandes amigos y confiamos al cien por ciento el uno del otro. En mi caso cuando hago proyectos solo muchas cosas cambian, es como que desarrollo más mi sentido de sobrevivencia, y por supuesto uno se vuelve más vulnerable a cualquier evento no planificando, y en la montaña hay altas posibilidades de que suceda.
K. E.: Solo es un poco relativo porque en los Seven Summits siempre Nicolás me ha estado asistiendo y participando. Nicolás mucho más allá de lo deportivo es un super buen amigo, super cercano, hasta es testigo de mi boda. Hemos quedado que él me dé esa seguridad en los Seven Summits de yo no tener que preocuparme de en dónde va a estar quién para darme qué, y es un tema muy complejo. Los Seven Summits tienen la mayoría récords vigentes muy pulidos, muy fuertes, sobre todo de Killian Jornet, eso hace que el ritmo sea otro, entonces hemos decidido que yo los haga en solitario porque me siento más cómodo cuando sólo me preocupo por mí y por nadie más, puedo entrar más en concentración, puedo apretar o aflojar cuando yo quiera.
El proyecto juntos para Sudamérica lo hicimos por la amistad que yo tengo con Nicolás, porque él es el que me metió en esto. Y también un poco para darle a conocer a Nicolás, que la gente conozca quién es la persona que se encarga de mi seguridad y uno de los mejores guías que hay en Latinoamérica sin dudas. Pero hacerlo sólo es la razón por la que practico este deporte. Me siento libre como un ave, me divierto, a veces canto, a veces escucho música, a veces estoy totalmente pendiente de la naturaleza escuchando mi corazón. Cuando estoy con alguien más nace un poco el tema guía, siempre hemos velado por nuestros clientes y estás pendiente del otro.
C.: ¿Quiénes son sus referentes o “ídolos” en el deporte que practican, en desafíos extremos en montaña?
N. M.: Mis referentes siempre fueron Reinhold Messner y Jerzy Kukuczka, grandes escaladores y pioneros en los Himalayas. Pero más allá del extremo profesionalismo el montañismo nació de la práctica de gente que salía a disfrutar del aire puro, del paisaje, de la soledad, en fin, y sin duda todas las personas que gusten de la naturaleza y el deporte pueden practicarlo. Lo que nosotros hacemos lo hacemos de manera distinta porque ya no solo queremos disfrutar de la naturaleza, también queremos disfrutar yendo rápido, escalando a nuestro ritmo. Lo estamos logrando, pero tomemos en cuenta que fue después de muchos años de experiencia no solo como deportistas sino también como guías.
K. E.: En esto estamos todos por Kilian Jornet. Él ha sido uno de los primeros atletas que supo venderse a nivel internacional con sus libros, sus hazañas, sus videos, su fichaje Salomon, todo el proceso como Team Salomon. Con su proyecto “Summits of my life” a todos nos ha contagiado. Pienso que somos diferentes, pero nos parecemos en muchas cosas también. Tuve la suerte de conocerlo en Chamonix, compartimos juntos, entrenamos juntos, hicimos un intento de cumbre en velocidad al Mont Blanc juntos. Lo que más rescato es que es un loco igual que nosotros, le encanta correr en las montañas por sentirse libre, y eso nos caracteriza a Nicolás y a mí, no hago esto por ganarme auspicios o fama. Conocí gente muy fuerte en Europa que no ha hecho proyectos así pero que sin dudas está destacando mucho, pero uno de los referentes más fuerte siempre ha sido Nicolás Miranda porque fue él el que me inculcó esto.

Nicolás Miranda.

Nicolás Miranda.

C.: ¿Podremos los argentinos soñar con la foto de Nicolás y Karl “colgados” en la Pared Sur de Aconcagua esta temporada?
N. M.: Es una escalada soñada para mí, desde hace muchos años atrás lo tengo en mente y fueron los consejos de montañistas experimentados los que me hicieron esperar. Es un reto que va más allá de intentar correr en las alturas y lo respeto mucho. Solo puedo decir que esta temporada quiero estar ahí sin duda alguna.
K. E.: Mendoza para mí es un segundo hogar. Yo he ido allá siete temporadas y con mi mujer incluso pensábamos irnos a vivir a Mendoza, por el tema del Aconcagua, que es una fuente de trabajo. Me encanta Mendoza, es como una mini Europa, estar allí y tomar café en esos lugares es fabuloso. Me siento en casa y la gente que conozco de allá es maravillosa.
La Pared Sur del Aconcagua la íbamos a hacer este año después del récord 360° de Nicolás, incluso llevamos todos los “juguetes”. Pero Nicolás salió de allí muy cansado, lo vi destrozado. Y le dije “así a la Pared Sur no podemos ir ni fregando”, con la idea de salir rápido. Aquí no se juega, hay que ir bien preparados. Hemos decidido meterle ahora muchísimas ganas. La idea es ir en los primeros días de enero, llegar a Mendoza, viajar a Uspallata, entrar a Plaza de Mulas, subir y bajar desde allí la ruta normal para aclimatar en una sola noche, descansar allí, volver a Uspallata (es la altura donde vivimos los dos, yo a 2.400 m y Nicolás a 2.500 m), y dos o tres días después esperando el “meteo” iríamos a Plaza Francia con un equipo de soporte e intentaríamos el récord que hoy es de 22 horas.

EGLOFF Y MIRANDA VAN POR EL RECORD MAYOR EN ACONCAGUA
4.2Nota Final
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