“Arrancamos con 5 compañeros de la Escuela de Guías. Antes yo había estado en Aconcagua pero por mal tiempo no pude hacer cumbre, hasta se me congeló un dedo por esperar la ventana una semana en Berlin”.

Quien relata es Pablo Candela, montañista mendocino identificado para siempre con Aconcagua. Y se refiere a Geotrek, recordado restó bar de Plaza de Mulas, a 4.300 metros, que estableció junto a 4 amigos hace 20 temporadas.

El bar Geotrek en Plaza de Mulas.

El bar Geotrek en Plaza de Mulas.

“Después subí con la EPGAMT a la limpieza del cerro, con Gerardo Castillo éramos los guías y encargados, él tenía más experiencia y yo me encargaba más de la logística. Entonces sí hicimos cumbre. Me di cuenta que faltaba arriba un lugar donde distenderse, tomar una cerveza, escuchar música, estar relajado, leer, ¡jugar al truco!”.

Los 5 alumnos pidieron un préstamo y así empezó todo aquel verano de 1997. Con los años los socios fueron desistiendo hasta quedar Pablo solo a cargo de todo: “A mí me gustó siempre y la idea fue mía, me costó mucho, pero seguí adelante. Es difícil sobrevivir en un lugar con empresas importantes, hoy todos despachan bebidas y preparan comida, pero antes sus clientes iban a mi campamento”.

El predio histórico de Geotrek es vecino al de la empresa Grajales, “a quienes admiro, al padre y al hijo que hace 60 años están en la montaña con tan buen nivel de logística y servicios -reconoce-. Porteadores y campamenteros, más de 40 que pasaron por mi negocio, terminaron trabajando con ellos o con otras empresas, muchos hoy son guías, algunos reconocidos. Geotrek fue como una puerta de ingreso para muchos”.

El bar de altura en sus épocas doradas en Aconcagua. Hoy renace de las cenizas.

El bar de altura en sus épocas doradas en Aconcagua. Hoy renace de las cenizas.

Por aquellas épocas el bar de altura trabajaba intensamente, cada temporada eran primeros en llegar y últimos en bajar. Hoy si bien todo cambió, el bar sigue vigente tras un par de veranos complicados. “Algunos de los últimos años no pudimos subir, pero siempre pagamos el permiso porque siempre queremos estar. Un temporal me destrozó el campamento, me robaron cosas, prendieron fuego todo lo de madera… Pero de las cenizas volvemos”.

En momentos difíciles, cuando todo parecía venirse abajo, hubo gente valiosa que ayudó desinteresadamente: “La gente de Pared Sur, Eduardo Raggio, me ayudó con sus mulas, me alquiló carpas, me dio una mano muy grande. Los directores del Parque también me ayudaron”. En la temporada 2016-2017 Geotrek pudo nuevamente establecerse y trabajar por algún período: “Costó, pero fue muy lindo encontrarme con guías como Lito Sánchez, “Nacho” Lucero, Horacio Cunietti, gente que me saludó y le gustó que estuviera. Eso me animó y este año volveremos a subir” se entusiasma Pablo, que además agradece la ayuda fundamental de sus padres, “sobre todo mi papá Juan Carlos que tanto gusta de la montaña y se enorgullece de cada cumbre que hice, me apoyó y me sigue apoyando y estoy muy agradecido”.

Geotrek en la temporada pasada se asoció con Gastón Gatto de la agencia Chocolate Viajes, de Mendoza, para poder trabajar el restó bar y así vender y tercerizar expediciones con guías y con toda la logística y servicios necesarios como alquiler de mulas, servicio de comidas, etc.

En definitiva, luego de superar innumerables inconvenientes y contratiempos, Geotrek está de pie en Aconcagua y, como dice su mentor, con la siempre vigente idea de “pasarla bien, conocer gente, hacer amigos, y ayudar a subir a la cumbre con toda la seguridad y seriedad que se requiere”.

 

EL BAR DE GEOTREK VUELVE RENOVADO A PLAZA DE MULAS
3.8Nota Final
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